Dar.

por Carlos Humberto Ramírez. Redacción J con D.

“Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro todas.” versa un poema romano que, expresa la necesidad del avaro. Esta palabra proviene de avaricia, la cual nos remite a un apetito desenfrenado por las riquezas.

En 2ª Corintios 8:1-9, Pablo agradece y da como testimonio la gracia de Dios para con las iglesias de Macedonia, quienes aún en tribulaciones y penurias son ricos por “la abundancia de su gozo”. Ya que no solo ofrendaron lo que pudieron dar, sino ¡mucho más! Y no hablamos solo de lo monetario, sino también de lo físico, del tiempo, etc.

Es entonces, cuando aprendemos del ejemplo de aquellas iglesias, a pesar de la escasez dieron “más allá de sus fuerzas”. Estos hermanos dejaron vivir plenamente a Cristo en sus vidas, el propio Jesucristo dijo que es mejor dar que recibir. Pablo exhortó a los hermanos a que practicaran dichas palabras (Hechos 20:35)

Dejando vivir a Jesús en nuestras vidas aprendemos a cumplir nuestro compromiso de dar, y dar con sabiduría y liberalidad (Romanos 12:8). Esto es, no esperando nada a cambio. Hermanos, el dinero es un tema delicado, muchos han abusado y estafado a las personas. No olvidemos que el dinero no es malo sino el amor hacia él.

Nuestro Rey moldea nuestros corazones para que aprendamos a dar, a tener un deseo intenso de ayudar. El mismo, nuestro Salvador, se hizo pobre. “Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos”. (2ª Corintios 8:9)

¿Qué pues diremos, preferimos ser consumidores o productores de bendiciones? Es una bendición recibir pero aún más la de dar, la mayordomía implica eso, recibir la gracia de Dios para ser buenos administradores.

Hay 5 puntos principales para dar:

  1. Dar más que recibir reproduce a Cristo en nuestras vidas.
  2. Dar es la naturaleza de Dios.
  3. Dar debe ser una vocación para vivir.
  4. Dar y recibir son recíprocos.
  5. No debemos convertir el dar en ocasión de tentación. Mateo 6:1-4

El testimonio de Pablo en cuanto a las iglesias de Macedonia lleva a la exhortación a los Corintios y a nosotros, las bendiciones dadas por Dios para nuestras vidas deben ser bendición para los demás, descartando toda preocupación de abundancia o pobreza.

Así pues, reconociendo a Jesús como el dueño de nuestros bienes y nuestro papel como meros mayordomos y administradores de esas bendiciones, debemos pedir sabiduría para con nuestros bienes y bendiciones para dejar actuar a Dios en nuestras vidas. Y como dijimos anteriormente, no solo con las finanzas sino con todo, tiempo, esfuerzo, capacidades, etc. Todo lo que Dios nos ha dado es para un propósito, para darlo a los demás. Y no hablamos de extremos sino que sí sabemos que no debemos retener para avaricia aprendemos a dar.

Recibimos entonces, de nuestro Padre esa gracia que les dio a las iglesias de Macedonia y de ese modo pondrá un apetito desenfrenado por dar y no retener nada. Asimismo podremos dar “más allá de nuestras fuerzas”.

Seamos felices en la pobreza o en la riqueza, no aspirando a nada sino solo a servir a Dios, a hablar de Cristo; aprender a tener y estar contentos, no tener y estar contentos.

«Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe » Juan 3:30

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