Las parábolas.

Por Carlos Humberto Ramírez. Redacción J con D.

«No soy lo que debo ser, no soy lo que quiero ser, no soy lo que espero ser en el más allá; pero aun así no soy lo que era, y por la gracia de Dios soy lo que soy.» John Newton.

Las parábolas.

Dios no es simple, no se puede entender fácilmente; la parábola es la manera específica de comunicar el evangelio, sin embargo, Dios sólo puede entenderse espiritualmente.

En Mateo 13:1-23 Jesús habla a sus discípulos y a la gente, quienes esperan escuchar algo nuevo, algo que nunca habían escuchado o quizás, lo de siempre, las enseñanzas de los maestros de la ley. Por ahí se murmuraba que había llegado el Mesías y la gente esperaba escucharlo.

De este modo es que Jesús rompe los esquemas de aprendizaje de aquella época y comienza a hablar en parábolas (v.3).

En su primera parábola, la del sembrador, habla del fundamento de la fe a partir de las distintas maneras en que se siembra una semilla (el evangelio); surge entonces la primera pregunta que toda persona debe hacerse, ¿Dónde estás fundamentado? ¿Qué es lo que te sustenta?

Claro está que Cristo Jesús es nuestro fundamento, pero muchas de las veces, hemos visto como la gente que llega a la Iglesia con una intención que no es la de conocer a Dios, no prospera. Esto se debe a que Dios conoce los corazones y las intenciones, por ello es que estas personas caen junto al camino, en tierra que no es fértil y que es susceptible al ataque de las aves (satanás), y todo porque su fundamento no es Jesucristo.

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Ahora bien, ¿Cuál era el sentido de hablar en parábolas? Jesús habla en sentido metafórico porque esa era su intención, que las personas usaran la razón para entender lo que escuchaban. No se trata de escuchar o ver, sino aún más, razonarlo; esto es la profundidad de la fe.

En sus parábolas, Jesús utilizaba elementos de nuestro alrededor, comunes; Dios siempre  habla de una forma que no esperas y que por ende, no es fácil para aquel que no es espiritual.

Por supuesto que aquellas parábolas no eran literales, empero su propósito iba encaminado a entender cabalmente su significado. Así pues, Jesús hablaba del Reino de los cielos a personas que no sabían y no entendían lo que eso implicaba, por lo que Jesús les develaba el misterio en parábolas para que lo entendieran de una manera común y más familiar para que se esforzaran en comprenderlo.

Nosotros necesitamos conocer los misterios de Dios, aquellos que no tienen el entendimiento no les es dado conocer el propósito de Dios; y este entendimiento se basa en el hambre espiritual por la palabra de Dios, el deseo insaciable por conocer a Dios, el que tenga oídos para oír, oiga.

Nuestro Salvador fue prudente, enseñaba de una manera inteligente, rompía aquellos modelos de enseñanza, tanto que hasta las personas del mundo se maravillaban de sus enseñanzas, incluso actualmente sigue siendo un referente.

El versículo 13 del mismo capítulo no es literal sino espiritual. El corazón de piedra del hombre restringe la palabra de Dios para su vida. Corazones entenebrecidos de filosofías y conocimiento vano, por esta causa es que las parábolas eran también, un medio para penetrar aquellos corazones.

Un amor que excede al conocimiento.

Actualmente, hay gente que se afana por el conocimiento, lo que no saben es que el amor excede al conocimiento (Efesios 3:14-21).

El versículo17 nos explica que Jesús desea habitar en la profundidad de nuestros corazones, para convertirse en el cimiento que nos sustente; pasen los vientos, pasen las tormentas, pasen los problemas, Jesús nos sustenta.

Por eso es que las parábolas nos muestran quienes permanecen y quiénes no. Los versículos 18,19 y 20 del capítulo 3 de la carta a los Efesios, nos exponen el conocimiento de Dios, el cual solo es entendible para los santos (v.18), el cual consta de un amor incomparable (v.19), el cual nos es dado a partir de la misericordia de Dios, para que lo entendamos.

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Regresando a Mateo 13, Cristo exclama: “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.” (v.16)

Les dice bienaventurados (doblemente bendecidos) a aquellos que se acercan a Dios y lo escuchan. Así mismo nos invita a tener nuestro fundamento en Él, para mantenernos en Él y echar raíces.

¿Quién es Einstein, Hawkins u otro hombre “inteligente” para Dios?, hoy te digo hermano, que tú que has aceptado el perdón de Dios eres más sabio que todos ellos juntos, porque Dios te ha revelado su misericordia a través de una sabiduría espiritual.

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Concluimos pues, en que el secreto está en consolidar nuestra relación con Él, escuchando, leyendo y aprendiendo su conocimiento que no es conocimiento de hombres.

No te afanes amigo, hermano, en el conocimiento de este mundo, el conocimiento de Dios es inigualable, inescrutable, misterioso, inimaginable, las parábolas son prueba de ello; porque “la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.

Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.” 1ª Corintios 3:19,20.

/Señor yo quiero permanecer en ti, ser esa semilla fértil que da fruto A SU TIEMPO, habita mi corazón y permanece en él/

“Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.” Juan 3:30

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